Reseñas 2010
-
Estoy muy enganchado últimamente al de John Legend & The Roots. Seguro que los bros expertos en black music saldrán a contradecirme, pero me pone mucho el rollo que tiene el disco.
-
@Pekh:lbopg7pi:
Estoy muy enganchado últimamente al de John Legend & The Roots. Seguro que los bros expertos en black music saldrán a contradecirme, pero me pone mucho el rollo que tiene el disco.
Tiene su qué. Me parece un poco blando. En ese sentido, mensaje positivista de auto-superación, Common o Talib Kweli han hecho mejores cosas. A veces da demasiado la sensación de que el disco lo ha producido el director de campaña de Obama.
-
Exquisito el disco de Minks
edito
debería ir en reseñas 2011, que no existe, pero me la pela -
el de Kelley Stoltz, en la primera escucha me parecia un disco de esos que escuchas en un dia tonto y siempre te parece bien, ahora me parece de lo mejor que he escuchado éste año. Todas las canciones son clásicos sin calco. Arreglos con buen gusto, melodías silbables, y cuando se pone agridulce, es LA perfección.
veces parece el Bowie más pop metido en Big Star, sin ser ni una cosa ni otra. Escuchándolo me dan ganas de que alguien les pague unas buenas horas de estudio a sus compañeros Fresh & Onlys, Sonny and the Sunsets y compañía: para cuidar las canciones, madurarlas y arreglarlas hasta hacer algo tan bonito -

Tercer trabajo del guineano (afincado en Francia) y, esta vez, en inglés, cambiando la lengua con la que había grabado sus anteriores trabajos, el francés, supongo que buscando un eco mucho más grande del que, por ahora, ha obtenido en Francia y otros países francófonos. Pero el cambio de idioma también está acompañado de otro factor, este mucho más importante: la flojez y un cierto guiño a sonidos y actitudes cien por cien comerciales que le pueden abrir ciertos mercados y orejas que, efectivamente, consumen música en inglés, pero que también hacen gala de un gusto comercial, alejado del espíritu guerrero que imprime el reggae y, digámoslo claro, moñas de la muerte.
Lyricsson tiene una gran voz, con un cierto timbre agudo, pero lleno de energía. Es por ello que oírlo en cosas tan MTV, tan lamentables como “Glad You’re Mine” hasta resulta merecer de una buena colleja. Uno empieza a escuchar un disco como este, que empieza con un trío de piezas que suenan como un auténtico cañón, va dándose cuenta enseguida la cosa se escora hacía lo fácil, lo manoseado y hasta lo impresentable. Si le damos un poco más de tiempo y superamos las piezas para arrimar la cebolleta a bordo de un yate con un Martini en la mano, hasta puede sorprenderse que, en medio del dislate, asome una pieza como “No More” , un aumento de nivel en medio de un paisaje para nada alentador que trata de mantenerse en piezas como “Wise Up” y en la casi exquisita “Crush On You”, una canción que podría haberse creado en los buenos tiempos del lovers reggae, con un estribillo de esos que se pegan y con un clarinete digno de ser fusilado (malditas sobre producciones). Lástima que al buen hombre se le ocurre cerrar el disco con unas tonterías como “Provider Et Guide” que bien se la podría haber guardado y un “Outro” que es digno de denuncia por cursi, pero que muy cursi.
-

En el terreno artístico, poco o nada se le puede esperar ya a John Lydon. Eso si, como animal mediático forma parte de un selecto grupo de criaturas que siguen teniendo una cohorte de personas pendiente de los que hace, dice o deja de hacer (y si lo que hace es escandaloso, sorprendentemente para estas alturas del partido, mucho mejor). Pero su ex compañero en P.I.L., Jah Wobble, para nada presente en el circo, si que está muy presente en lo que realmente interesa, y yo diría que afortunadamente muy presente.
Wobble, que a la chita callando a ofrecido al personal discos básicos, editó ya hace unos meses la que es segunda parte de un tríptico dedicado a aunar el dub, la forma occidental de ver el sonido contemporáneo y la música tradicional asiática. El año pasado inauguró con una espléndida colaboración con músicos chinos y este año lo hace con un no menos excelente disco realizado a la par con artistas nipones. No sabemos dónde guiará sus pasos la tercera entrega (ojalá hayan más), quizás Tailandia, quizás Bali, quizás Birmania…el abanico es tan grande y sugerente que hace que la imaginación se dispare.
En el caso que nos ocupa, hay que decir que Wobble juega al equilibrio perfecto entre las tres fuentes, aunque hay que destacar que el papel de los músicos nipones es central. Da la sensación de que Wobble solo haya tenido que indicar hacia donde quería y ellos han tenido una buena manga ancha. Y eso hace que hayan muchos minutos realmente fantásticos, muchos más de la media actual, momentos en uno hasta se ha acordado de esas piezas donde Bowie también jugueteo con la fusión entre Oriente y Occidente, salvo que Wobble le da una visión adicional: la jamaicana. Y oír a Wobble con su bajo profundo, serpenteando en los abismos dub, sigue siendo un ejercicio muy recomendable.
En resumen: un trabajo de un alto nivel realizado por músicos excepcionales.
-

Domingo, 6:30 de la mañana. Dentro de un tranvía con dirección al curro. Cara de sueño y resignación. Conecto el mp4, me pongo el disco de estos tipos y salta “Alto Songo”. Y el día se ilumina de repente, los pies empiezan a seguir el ritmo y empiezo a cantar el estribillo. Definitivamente, un día no puede empezar mejor.
“Mambo Ska” es el tercer ataque que este combo con residencia en Londres. Su misión es conquistar el planeta con el arma más contundente que conoce este mundo: un ritmo que es imposible dejar de seguir. Lo bueno de esta gente es que no suenan impostados, no son una mera xerocopia de sonidos ajenos, como muchos combos que se dedican a tocar ska u otros deliciosos sones caribeños con perfección pero poca alma. Ellos son caribeños, vienen de Cuba, de Jamaica, de Montserrat (si, también hay japoneses, británicos…) y eso se nota en las piezas. Son solidas y, aunque en el disco son cortas, se notan que tienen recorrido, chicha y son unos músicos de primera. La esencia de los Skatalites está tan presente que, en “Pachito E’Che”, uno cree que esta delante de esa ya imposible colaboración entre el gran combo jamaicano y Benny Moré.
Disco divertido, bailable, optimista, delicioso de principio a fin, de esos discos que uno pone más de dos veces seguidas y nunca aburre porque, aunque la banda toma el ska como base, tampoco le hace ascos con la cumbia (“Cumbia Del Norte” es una perla), el calypso y todo lo que sirva para hacer bailar al personal. No los he visto en directo, pero cuando vengan a Barcelona, es una cita obligada para darse un buen hartón de bailar. No me extraña absolutamente nada que todas las publicaciones británicas hayan dejado a este disco entre lo mejor del año. Muy grandes, si señor. Es verano en diciembre…Hold Tight Jamaica!!!!!!
-
¿Nadie ha hablado por aquí ya del 'Dungeon Dots' de Air Waves? Porque es uno de esos grupos candidatos a gustar mucho en el foro. Está de puta madre, recomendable para fans de Built To Spill y similares:
-
Venga, voy a escucharlos, que has dicho la palabra clave.
-
@Breed:22z4l5o1:
¿Nadie ha hablado por aquí ya del 'Dungeon Dots' de Air Waves? Porque es uno de esos grupos candidatos a gustar mucho en el foro. Está de puta madre, recomendable para fans de Built To Spill y similares:
Absolutamente recomendable, por lo menos por las dos canciones que tengo desde hace un tiempo Knockout y Radio.
-
@Breed:1gcsuvxf:
¿Nadie ha hablado por aquí ya del 'Dungeon Dots' de Air Waves? Porque es uno de esos grupos candidatos a gustar mucho en el foro. Está de puta madre, recomendable para fans de Built To Spill y similares:
Pues yo creía que lo había escuchado porque alguien lo había comentado/colgado por aquí… pero acabo de hacer una búsqueda y no lo encuentro (sería en exiliados). De todos modos sin escucharlo mucho me ha parecido un buen disco debut con temazos como Waters o Knock Out.
-
Supongo que sólo Valde y yo les hemos hecho caso, pero el disco de The Lodger me gusta mucho. Al principio me dejó un poco frío, pero con las escuchas va ganando. Cierto que lo que hacen es muy de manual, pero cumple con lo que esperas de ellos. Y que me caen simpáticos.
-

Todo continúa igual en el mundo de Cantuaria. No importa mucho que un disco tenga canciones en inglés, o que sean más rítmicas, que los músicos invitados sean distintos e, incluso, que los productores sean también diferentes. Un disco de Cantuaria ofrece unos parámetros fijos e inalterables: alto nivel de composición, finos arreglos y la garantía de que el producto final no solo rebasa la nota media, sino que lo hace con holgura escandalosa.
Para mí, las canciones de Cantuaria tienen el extraño poder de reflejar diversas horas o, mejor, luces en distintas estaciones del año. Unos son ideales para las mañanas de primavera, otros para los atardeceres de otoño y algunos, pocos, para los calurosos días de verano. En el caso de este último disco, la cosa está clara: es un disco nocturno, pero no para cualquier noche, sino para estas largas y profundas noches de invierno. No hay nada mejor que oírlas a altas horas de la noche y, si es posible, con un telón compuesto de luces de ciudad. Y esto lo dictamina, en el segundo tema (“Berlin”) Brad Mehdau, que repite con su piano. El manto que desprende Mehdau es el que domina, el que marca la atmósfera general del disco. Esto y, naturalmente, la cálida y perezosa voz de Cantuaria. Y otro elemento destacable son las guitarras. Si en la versión de “Inutil Pasagem” de Jobim, la guitarra que toca el mismo Cantuaria pone los pelos de punta, no menos lo hace Bull Frisell en “So Ficou Saudade”.
Arto Lindsay vuelve a estar detrás de los controles. No hay quien conozca mejor a Cantuaria de Lindsay. Son como uña y carne, se compenetran de forma perfecta. Lindsay realiza una austera pero magnífica labor en los controles, poniendo unos colchones sonoros marca de la casa que resultan tanto o más importantes que la tarea de los músicos. Buena prueba de ello es la parte final de “Inutil Pasagem”, unos segundos exquisitos.
Cantuaria, el gran renovador de la bossa nova, el que, desde hace años, apuesta por una mirada contemporánea a un género que, gracias a él, se resiste a convertirse en una pieza de museo, a algo apolillado y sin sentido. Todo en su música lo tiene, incluso su gusto por la versiones (en este disco, además del tema de Jobim, versiona el “Vagamente” de Roberto Menescal) y por meter en este proyecto a Marcos Valle, cuyo piano abre el disco con una pieza escrita a dúo con Cantuaria (“Praia Grande”) que ya por si solo ya merece la escucha, la descarga, la compra o el robo de este disco. Quiero más y lo quiero pronto.
-
Parece que os la ha traído bastante al pairo el homónimo debút de Anika, quizá una reseña os pique la curiosidad, que bien se lo merece el señor disco de la rubia.
Primero, pongámonos en situación: periodista de oficio y músico protegida de Geoff Barrow, éste se la llevó al estudio con los otros dos miembros de Beak>, presuntamente para grabar nuevo material de la banda, pero acabaron convertidos en banda de estudio de la moza.
El resultado: por un lado, cuatro excelentes versiones de Twinkle (la sixties "Terry" bañada en oscuridad y sutileza), Yoko Ono ("Yang yang" convertida en hitazo urbano), Carpenters ("End of the world" en plan desquiciado, y voz a lo Nico), y Bob Dylan ("Masters of war" por partida doble: hecha lúgubre llanto de caídos en lugar de canción protesta, y en versión dub reducida).
Por el otro, cuatro temas originales que van desde un veloz kraut oscuro digno de la banda que la apoya ("Officer officer") a un tema de teclado obsesivo y melodía pop cercano a Broadcast ("I go to sleep"), pasando por una impensable base no wave para una melodía cósmica ("Sadness hides the sun") y un dub narcótico con estribillo rockero-cacofónico ("No one's there").Y no puedo decir qué tema es mejor que otro, porque todo el contenido de "Anika" es singular, pegadizo, y reivindicable.
Aquí la llave a su fortaleza (para enlace de descarga, tirad de buscador)–>
http://anika.bandcamp.com/
-
y más fotos de la chica?
-
Pelukas está mutando a Alfredo Landa
-
He escuchado como mucho una veintena larga de discos de este año que se acaba, y acabo de ponerme por vez primera el LP del amigo Sufjan, cuyo último EP sí tenía muy machacado. Me ha parecido asombroso, una maravilla en la que la naturaleza de los arreglos, que tanto debate ha generado, es puramente anecdótica. El extraño sabor electrónico parece un intento por distanciarse de la lucha por encontrar el sonido, un dos pasos al lado más que un paso adelante, lo que sólo consigue elevar aún más las canciones del disco por encima del ruido, por encima de la maraña de enlaces de descargas, del barullo de las listas de fin de año.
Por mí, como si decide empezar una serie de cuarenta y dos discos sobre los diálogos platónicos y no entrega el primer álbum hasta el 2014: soy suyo.
-
Suscribo todas estas palabras (yo me puse con el disco la semana pasada). Qué portento el Sufjan …
-
yo al principio no le pillé el punto, pero después de escucharlo como Have one on me (es decir, una cara al día) estoy encantado. Hay días que hasta me pongo dos caras enteras, eh
-

Cuando saltó la noticia de la muerte de Daudette De Acevedo, alias Neco, tanto en Brasil como en el resto del planeta se pensó que era el fin de Os Ipanemas. Solo queda Wilson Das Neves de la formación original y ya no es ningún jovencito. Pero estos músicos están hechos de otro material, la música está tan dentro de su ADN que solo la muerte es capaz de interrumpir lo que han venido a hacer en este mundo. Os Ipanemas no han muerto, todo lo contrario, y este disco es una muestra formidable de vitalidad, optimismo, alegría de vivir y, como no podría ser de otra forma, un hermoso homenaje al compañero ausente.
No importa que Neves ya casi tenga 80 años, es más, el hombre no para. Este año también ha publicado “Pra Gente Fazer Mais Um Samba”, disco que todavía no he podido escuchar, pero las referencias que he podido leer lo ponen por las nubes, hasta elevarlo a la categoría de gran crooner carioca. Si no fallan las cuentas, Que Beleza (que título más adecuado para este disco, no podría llamarse de otra manera) es el quinto disco de los renovados Os Ipanemas, considerado el grupo que revolucionó en la década de los 60 el sonido bossa metiéndole toneladas de influencias afro, acercándola más a la samba.
Bien, aquí la voz de Neves es un primor, con ese tono característico de la tercera edad, pero con una calidez y experiencia dignas. Quizás no tenga la fuerza, pero tiene el matiz, quizás no llegue a ciertas notas, pero te acaricia de una forma tan melosa que no le echo en cara las debilidades. Además, el muy artero se hace acompañar, en algunas canciones, por Aurea Martins y, así a dos voces, consiguen canciones tan redondas como “Traz Um Presente Para Mim” (de esas canciones que uno nunca se cansa de oír mientras bambolea la cintura tan bien como pueda, pero con ganas, fé y todo el morro del mundo) o “Festa Indigesta”. Y, naturalmente, habría que hablar largo y tendido del trombón de Vitor Santos. Se erige como instrumento protagonista en casi los temas, es el sonido identificativo. Mientras que en “A Cara Dele” se muestra en su lado más tropical y alegre, en “Olhando Trés” me recuerda al sonido que Claus Ogerman logró en el Wave de Jobim, entre melancólico y elegante. Es más, este tema no desentonaría absolutamente nada en ese prodigio, perdón, disco que todo el mundo tendría que tener en su casa (además, y para acabar de redondearlo, tiene un estribillo pegajoso). Y paro ya porque me alargaría hasta la pesadez.
Hello! It looks like you're interested in this conversation, but you don't have an account yet.
Getting fed up of having to scroll through the same posts each visit? When you register for an account, you'll always come back to exactly where you were before, and choose to be notified of new replies (either via email, or push notification). You'll also be able to save bookmarks and upvote posts to show your appreciation to other community members.
With your input, this post could be even better 💗
Registrarse Conectarse